Wednesday, March 10, 2021

On sauerkraut and the importance of proper hyphenation

My big-ass sauerkraut jar! 


De un tiktok

A la caminadora de perros se le muere en la plaza un terrier de nombre Nandi. El pobre estaba tomando agua de un cuenquito plegable que ella lleva siempre en el morral y, entre lengüetazo y lengüetazo, cae tieso sin causas aparentes. Ni siquiera era muy viejo. 

La flaca llama preocupadísima al dueño pero, como el teléfono de él le da constantemente ocupado, finalmente decide llevarle el bichito a casa. Se le ocurre que el tipo estará seguramente en el trabajo, pero como ella retira al perro todas las mañanas, por suerte tiene las llaves del departamento. Se dice a sí misma que, en el peor de los casos, dejará a Nandi en el piso y una nota explicativa en la mesa de la cocina. La idea la horroriza, pero si no puede contactar al hombre, no le quedará otra.

El problema ahora es cómo cargar el cadáver sin soltar las correas de los otros seis perros que lleva consigo. Para colmo, como suele suceder en la muerte, a Nandi se le han aflojado los esfínteres. Afortunadamente, un compañero caminador le ayuda a meter al animal en una bolsa de plástico que él llevaba en su mochila. Entonces proceden a acomodarlo, así envuelto, en el espacioso morral de ella, ahora abultadísimo.

La caminadora deja a dos de los perros en sus hogares porque le quedan de paso del de Nandi, que está a cinco cuadras de la plaza. Es enero y, aunque son recién las nueve de la mañana, ya hacen como treinta grados. Cuando llega va sudando como loca y le duele el hombro del que cuelga el morral. Los cuatro perros restantes están inusualmente agitados, como si entendieran algo. La tironean de un lado a otro. Frente al edificio, ella se rebusca los bolsillos, pero no encuentra las llaves. Le parece que el peso bamboleante del animal muerto le muele las vértebras.

Un pibe de su edad que justo va pasando le pregunta si necesita ayuda. Ella lo mira y, sin dudar, le dice que sí, que por favor, que le salva la vida. Le pasa el morral y, así aliviada, logra pescar la llave. Mientras forcejea con la cerradura él comenta "¡Fa! ¡Esto pesa una tonelada!" y le pregunta "¿Qué llevás acá dentro?" Como a ella le parece vergonzosa toda la situación, no quiere dar explicaciones. Le dice que lleva la compu y una pila de libros de la facu, nada más, tras lo cual él la mira un instante y sale corriendo con el morral.

 pentasílabo


yo,

yo

tu

yo.